NIÑO LUNA del texto OjoxOjo
NIÑO LUNA
Explicar sobre los conocimientos
científicos que acreditan los efectos gravitacionales de la luna sobre la
tierra y los humanos, es propio de los que estudian con rigor los fenómenos
físicos; esta parte de la vida de Ñamu no se escapa de un
complejo deseo subliminal de voluntad humana, de convertir el querer en praxis,
en pasión desenfrenada. Como cualquier otro lunático sentía lo mismo, una marea
pasional atravesaba en su torrente sanguíneo; dicen que esta etapa es de
singular proceder, un adolescente más, con suma pasión deseaba estar cerca de
luna llena, esto permitía llenar un vacío en sus sentimientos, de racionalidad
sentimental, enamorado de sí mismo y con
el fino deseo por manifestarse infinitamente sobre la faz terrestre, para que
el planeta sepa que él también sabía querer. Los átomos del agua se alterarían
y luego de absorber sobrecargas de energía, se sumergiría en química pura, en el
colirio de la vida, en el Prisma de la vida, en preanuncio de los sucesos por
venir, impredecibles para él.
Esa noche Ñamu corría de esquina
a esquina en busca de un lugar que lo proteja de los ojos de la hija de su
vecina, sería el último en ser descubierto en caso que sus amigos fueran
sorprendidos en los escondites, intentaba mostrarse como único espécimen que
tenía agallas de héroe salvador. Antes
de salir a las calles del barrio deberían cumplir la rutina diaria de preparar
la cena, aspecto que se repetía a diario y no pasaba de ser tan difícil por
razones determinadas con anticipación, es decir, procedían a calentar la comida
preparado al medio día. Luego de la cena, buscaban recrearse en las calles repitiendo e inventando
juegos colectivos. Inmemorables ratos de placer juvenil, jolgorio y diversión,
corriendo tras la lata, cogerla y chantarlo en un lugar adecuado para todos y
todas, donde por esfuerzo propio tenían que tocarlo y gritar: ¡chanca la lata! ¡Me salvé!
Esta vez el escenario parecía
diferente, el claro resplandor de la noche se cubría al capricho de la luna
deslumbrante, obligando a los jovenzuelos usar un mayor espacio y distancia
para esconderse; jugarían una vez más a
la lata chancada, esta vez corría tras la chata por pura casualidad y ella con
claro propósito buscaba un escondite apropiado.
Ñamu, a pesar de insinuar el cometido, fue sorprendido por una voz que lo
llamaba:
- “Ven aquí chico, acércate
no seas miedoso”
Imantado por la invitación corrió
hacia el muro de ladrillos, ingresó al estrecho pasadizo donde no hubo más
espacio para él y ella, pegarse a ella, pegado al cuerpo de la insolencia, con las
manos levantados a la altura del pecho, se mirándose a los ojos con firmeza
ardiente de adolescentes y ¡qué! Mil razones existían para mostrarse como
dupla, ambos por efecto de un imán irresistible unieron sus labios, pretendiendo
imitar a los adultos. Fue un atrevido primer ósculo a los 13 años cumplidos, pareciera una respuesta
adecuada a las múltiples interrogantes, fue pasión de ambos, ¡maldito el momento! Y en presencia de Luna Llena, ésta, pervertida
y atrevida luna llena, dominante y guardadora de muchos secretos,
encantadora de muchachos.
El siglo XX se alejaba de varias
generaciones, seguro que estas zonas excluidas de la ciudad algún día estarían
cerca de la modernidad, se construiría caminos vehiculares y las obras públicas
serían visibles para acercar a los barrios con los intereses de la patria. Los
vecinos por decisión propia determinaron un área de terreno para la
construcción de la escuela pública y allí depositaron los funcionarios del
gobierno mucho material para construirlo. En este periodo nacían los
asentamientos humanos como refugios de la nueva plebe, 15 años de existencia física
de Canto Chico, debería construirse un barrio modelo que concuerde con el
discurso político de los que aspiraban a ser presidentes de la república ¡que
puede interesarle a los políticos que no sea el poder! Claro, justificaba ganar las
elecciones con demagogia o medias verdades para embaucar a la voluntad popular, esto tenía cada vez un
sabor amargo en la conciencia social de
la población, los parias nunca serían atendidos, así de convencidos se
encontraba el pueblo en vísperas
electorales, al final votaban por el que menos interés tenia para solucionar
los problemas mayoritarios. Las condiciones socioeconómicas no podían notarse
en creces, la población crecía así como crecía el descontento con el sistema
impuesto, de injusticia social, de marginación y exilio para acceder a las
políticas públicas, caldo de cultivo para que reine la informalidad y el
imperio de la delincuencia. A la
dictadura militar de Morales Bermúdez pudieron sacarle conquistas y para ello el
barrio fortaleció su organización, respetando los acuerdos de asambleas y desarrollados en la
práctica, obsesionados y marchando por
la calles, exigiendo al gobierno la solución del petitorio y mayor atención a
las necesidades de los pueblos jóvenes.
Vivir en Canto Chico
significaba compartir emociones y dinámicas
propias de los pueblos que caminan errantes y prestos en lograr creces por
efecto de sus propias contradicciones. Desde las palomilladas infantiles, hasta
los misteriosos fantasmas que se movían en las noches concordaban con la idea
suelta y libertaria de vivir en tu tiempo, luego se hacía imposible retornar a
esa etapa de la vida. Posterior de ocurrido el hecho relacionado con la
aparición del jinete sobre un caballo y de la viuda negra que caminaba por la
calle del comité 4, era difícil transitar por lugares demasiado oscuros.
Posiblemente un fantasma furtivo de la caballería de los conquistadores paseaba
sobre estas tierras, donde la existencia de una población ancestral era
evidente, por los muchos entierros conocidos como Huacas y también de chulpas, el barrio se construía sobre un gran cementerio
preincaico.
Ñamu tuvo agallas y un
predominante dominio sobre sí mismo, las
acciones preconcebidas se convirtieron en disciplina cotidiana, la lectura de textos
exquisitos le abrió un ancho camino de
pasos ligeros, los cuales sirvieron para moldear el mañana. Debería agradecer
al Che por mostrarle unos libros de tapas rojas con signos de la hoz y el
martillo, como bien recordaba era el Manifiesto Comunista, luego leería a José Carlos Mariátegui y también a
Ciro Alegría. Tan convencido de la
evolución en su conducta de vida, le impedía estar jugando a las escondidas ni
cometer travesuras infantiles, en las vísperas por cumplir muy pronto 18 años, lo mantenía pensativo, ¡ojala
sobre un poco de dinero a sus padres! Y celebren su cumpleaños, deseaba invitar a los
amigos y amigas con el criterio de dar a conocer a los mayores que ya era
tiempo para incorporarse a la sociedad y ellos deberían aceptarle como tal.
Pudo haber terminado los estudios
segundarios tan pronto a los 18, pero fue su padre quién en acto insistente prefirió
hacerle repetir un año al promediar la nota en once. Ñamu, asistió a una serie de
reuniones de carácter político, de donde
recogía conceptos diversos por los sucesos de la política nacional, en cierta
manera entusiasmaban sus neuronas “esto podría ser otra forma de
expresarse”, el fuego ardiente en su
conciencia exigía explicaciones claras sobre la problemática social en el país.
Aburrido de sí mismo, a veces, obligado a crear hábitos y extremadamente
seducido por la forma fácil de encarar las necesidades lo llevó a tomar
decisiones.
En otro escenario de convivencia
no escapó de la tentación de sus amigos mayores, el mismísimo “noquero” fue
quién lo invito a cometer un delito reprochable.
- Ñamu acompáñame esta noche tengo
un laburo, te caerá un sencillo,
- ¿Qué? estaban proponiéndole un
acto ilícito, tendría dinero para satisfacer ciertas ilusiones y como también le
costaría perder la libertad ciudadana en caso que sean capturados.
- Bueno no me comprometas, solo de
lejos.
- No te preocupes chino, yo hago lo
delicado tú te quedas de campana.
La imaginación, los entusiasmos caen por su
propio peso, el camino sinuoso del delito no servía para él, debería desistir
de esas amistades, planificaría algún viaje, lejos de la ciudad, sin
interrupciones y muy lejos de esa urbe asfixiante. La Chata tampoco entendería su decisión, además el perfume que
usaba la chica se parecía a un repelente de insectos, eso parecía ser su performance,
un insecto poco agradable para una relación amorosa de ese tipo. Nunca más se
encontrarían en las noches recreativas, las fuerzas naturales del destino
estuvieron dispuestas a separarlos y borrar los testimonios, también quebraría las
promesas inconsistentes con la pura realidad. La chata había preferido un
hombre mayor y es así, pronto acabaría una ilusión sentimental de imberbe
adolescente.
Lima, crecía tal como una ciudad
aburrida e insoportable para los
espíritus libertarios, peor para aquellos que insisten en estrategias de
conquistas y terminan en heroísmos informales, muchas de ellas con sabor a
criminalidad. La capital no convence y aun siendo un nonato no podría convivir con basuras,
gases, contaminación. Los árboles envejecían siendo tan jóvenes por efectos de
la modernidad. La gente automatizada con
el stress. Las huelgas de los
trabajadores municipales en las calles sudorosas. La ciudad jardín de los
españoles convertida en mierda
pestilente. Así se mostraba la ciudad fundada por los invasores de
antaño.
Melancólico, meditabundo y
confuso, había decidido partir, no postergaría los planes, nada lo impediría,
soñaba con escenarios diferentes en noches de sueño también diferentes.
Aprovecharía los últimos momentos
de estadía en el barrio, visitaría a los amigos con el ánimo de despedirse, cedería un tiempo para expresarle un profundo
agradecimiento eterno a la tía Mayela. Así y cercano a su partida, buscaba
mayores explicaciones por la decisión tomada, los ojos humedecidos en el poco
momento, tan difícil parecía separarse de sus infantiles días. No sería la última vez, volvería muy pronto, y cuando
regrese, los cerros abrigarían un verde manto de plantas alimenticias y
ornamentales, ya oscuro el día, por las sombras de la tarde llamando a la
noche, la nostalgia cubría a los postes mediante una luz flácida, propio del
desenlace irreversible de una despedida inesperada.
- ¿Ñamu ya comiste?- pregunto la tía Mayela.
-
No tía,
contesto rápidamente.
-
Ven
hijo, hoy he preparado algo especial, tomemos un lonche. Deseo aconsejarte por
tu bien. Primero tus estudios hijo, luego cualquier tontería.
-
Gracias
tía, en verdad busco superar nuestra situación y eso pasa por estudiar una
carrera profesional.
Si pues así tendría que ser,
deseaba estudiar una profesión, tendría que retribuir el esfuerzo de sus padres y nada de amores,
en todo caso hubiera escogido a una de ellas, ahí en el propio barrio y
deambular como otro peregrino más. ¡Primero una profesión y luego
los amoríos! ¡Título y no hijos! Esas frases los repetía, al salir
por las calles, tanto así que no había previsto la presencia de varios de sus
amigos, querían despedirse, además no aceptaban la decisión tomada por Ñamu,
tal vez podrían lograr revocar la decisión tomada.
-
Ñamu
quiero agradecerte - dijo el cura Jean
Pool - por la labor que cumpliste a favor de la comunidad cristiana, luchando
por justicia, lleva el mensaje a esas
tierras que tú mucho hablas.
-
¡Gracias
Pool!
Frente a su madre cayó toda su
soberbia, nunca quiso que ella derramara lágrimas, era imposible obligarla a no
sufrir y a fin de mitigar el desenlace le dijo:
-
Ma´,
quiero que me entiendas, me siento prisionero en este barrio, atemorizado y
tímido, deseo escapar de esta cárcel, ¡Papá! no se sabe de él y solo tú eres la
fuerza de mis hermanos. Madre no quiero que sufras, éste tu retoño moriría por
no verte llorar. Deseo trabajar y estudiar. Debo de escapar de este barrio que
me mata. Arde en mis entrañas la necesidad de justicia, se acrecienta un
corazón salvaje que no resisto.
-
Bien
hijo eso es tu decisión, pero no olvides que la chica tiene mucho interés por
ti, debes respetar los sentimientos de ella.
-
Claro
Má pero no tengo deseos de estancarme por estos momentos.
-
¿Quién
te dijo que una mujer es el estancamiento de tus aspiraciones hijo?
-
No sé
pero por el momento no lo quiero.
-
El
taxiiiiii….. ¡Mamá!
-
Ya
llego el taxi, apúrate hijo- ordenaba la madre desde su lecho de convalecencia.
-
Pronto
volveré Má cuida a mis hermanos, volveré.
El viaje era por la noche, había
logrado ingresar al éxtasis de la
naturaleza, expresado en el esplendor absoluto de la ruta a seguir. Tan hermosa
la naturaleza y odiado el perfume de sus días de experiencia sentimental, al
fin atrapado en el calvario de su nostalgia y en el imaginario lubricado de la
mente, gravaba versos en el ambiente frío, le comunicaron que el lugar se
conocía como la pampa de Junín:
Caminos, tierra fría de mi patria
almas alegres y vida alegre
así encantas sentimientos
amable luna hechicera.
Duerme naturaleza indómita
entrañas diestras y belleza profunda.
Cordillera, orgullosa geografía
¿Qué será de mi alma en tu
laberinto? sin destino
granito fríos, colinas de senos fértiles
muy cerca de ti fiera hechicera
dormiré en el infinito.

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